martes, 27 de noviembre de 2007

EL CAYO DEL ESTUDIANTE


De vez en cuando suelo acudir a clase aunque no lo tengo como costumbre, es que es matador. Porque los profesores están todo el rato dictando y te mueres cogiendo apuntes. Yo me pierdo, mejor dicho no me encuentro. Eso de no parar de escribir lo llevo fatal, es superior a mí. Es que mi callo del estudiante ya no es un callo, es un juanete y la cantidad de folios que gasto es impresionante, fijaros si gasto que el otro día me llamaron los de Greenpeace y me denunciaron porque por mi culpa había subido la tala de árboles. Así que suelo acudir una hora a clase y las otras descanso en la cafetería, para no estresarme.
Por desgracia, no es todo jauja en la universidad. Esto cambia cuando llega la época de exámenes, algo que hará desaparecer la raza humana antes que el cambio climático. La gente se deprime, se irrita y se encierra en una habitación o en una biblioteca como un huraño. Tienes que estudiar, lo más aburrido que puede hacer un ser humano después de ver un documental de la dos.
Supuestamente lo haces para tener el día de mañana un trabajo digno. O eso es lo que les haces creer a tus padres, porque lo que de verdad buscas es poder vivir de tus padres hasta que puedas vivir de tus hijos. Lo jodido es si tus hijos nacen con la misma filosofía bajo el brazo.

LOS SUEÑOS


Todo el mundo tiene una lista de sueños por cumplir o cosas por hacer en esta vida, por ejemplo: hacer puenting. Yo lo he hecho y no os lo aconsejo, sobretodo a los tíos. Lo digo por vuestro bien, porque conozco tíos a los que parece que les ha bajado la regla.
Bien, pues yo en esta lista tengo puesto que quiero ser rey. No sabía que hay que estudiar para ser rey, pues comencé mirando a ver si existían carreras como monarquiología o antirepublicanología, pero parece que no existen, así que, me apunte a periodismo. ¡Qué ostias! ¿Si Felipe se casó con una periodista por qué no lo va hacer Leonor?
Así que soy universitario. Me siento bien. La vida del estudiante no es tan dura como la pintan. No penséis que no se hace nada, porque estar en la cafetería tiene su curro. Tienes que tener una agilidad fuera de lo normal para subir a la primera planta, porque las escaleras están llenas de papeles, colillas, latas y un largo etc. Esto no sería tan difícil de no ser por el humo. Cierto es que esta prohibido fumar, pero hay una cantidad de humo impresionante, parece que hubiesen estado allí el indio de los Village People y Toro Sentado haciendo señales de humo, es que parece niebla.
Mi solución, es ir agarrado a la barandilla, porque sino puede que sin querer cuando te des cuenta hayas salido de la cafetería. Otra solución, es darle la mano al de al lado, aconsejo hacerlo fuera, porque sino puede que se la des a un desconocido y luego surgen malos entendidos.
Cuando llegas a la primera planta hay que escoger una mesa, es más difícil que decidir a quien nominar en Factor X. Lo único que miras es cual de las que están libres tiene menos mierda. Te pones a observar detenidamente y llegas a la siguiente conclusión: la de la esquina tiene tres palmos de mierda, pero tiene un pintxo de tortilla de hace tres semanas con unas moscas como ratas de grandes sobrevolándola; la del centro llega a los cuatro palmos de mierda y tiene un sándwich de jamón york y queso al que ninguna mosca se acerca, porque parece que se mueve y puede ser peligroso; después miras a la derecha y ves una que la esta limpiando el camarero, es decir, reducirla a dos palmos de mierda, puedes observar como un rayo de luz ilumina la mesa como si de una ilusión óptica se tratara, para ti eso es algo soñado, algo impensable desde el primer momento en el que entraste, y te lanzas a toda velocidad sin esperar a que el resto de tus compañeros te sigan, cuando creías que no se te iba a escapar... resbalas con una monda de plátano y caes al suelo. Cuando recuperas el conocimiento te das cuenta de que te han quitado la mesa y te tienes que conformar con la mesa del pintxo de tortilla.

lunes, 26 de noviembre de 2007

LOS SIMS


Este fin de semana me ha tocado ordenar mi habitación. No es que sea una tarea difícil, es imposible. Entre tanto libro, ropa, mierda... no sabía ni por donde empezar. Decidí empezar por el escritorio. ¡Vaya peligro!
Cogí una interminable torre de CDs y me puse a ordenarlos. Mirando y mirando, encontré CDs de hace millones de años. Yo seguía ordenando hasta que de pronto...¡Ajá! Encontré un viejo juego de PC al que hacía muchísimo tiempo que no jugaba, así que deje mi tarea de ordenar la habitación a un lado y lo metí en el ordenador.
Los Sims, así se llama el juego. El juego consiste en crear una bonita casa a tu gusto, hacer una familia y manejarlos como te de la gana. Hay que darles de comer, mandarles hacer las tareas de la casa, que busquen empleo, que hagan amistades y le pongan los cuernos a su pareja... Es bastante entretenido.
Lo primero que hice fue crearme la gran casa, que dudo que pueda tenerla algún día viendo como está el precio de la vivienda. Dos pedazo de pisos que le puse, jardín con piscina, con una decoración que te cagas...
Lo siguiente sería crearme a mí misma. ¡Monísima! Y a jugar. Lo malo es que poco aguanté jugando. No es que me cansara del juego, es que la casa ardió en llamas a los diez minutos de empezar a jugar, y el siguiente mensaje apareció en mi pantalla: “Marisa ha pasado a mejor vida”. Pues vaya, fin del juego. ¿Qué hice? Pues seguir ordenando mi habitación
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LOS ESTUDIANTES


Los estudiantes somos muy mentirosos, pero no solo con los demás sino con nosotros mismos también. Si, porque todos los años empezamos con una frase que sabemos de ante mano que no vamos a cumplirla, pero nos quedamos más tranquilos cuando decimos “este año si me pongo a estudiar”.
Sin embargo, llega el día en el que el profesor dice “la próxima semana examen” y dices “¡bah! Tengo tiempo”. Se van pasando los días y llega el día y no has estudiado nada. Haces una mierda de examen y cuando te dan la nota y tienes suspendido dices “¡pero si yo estudié esta vez!”
Luego llegas a casa con las notas y un carro lleno de calabazas y tu madre te dice:
- ¿Qué son estas notas?- ¿Cómo respondes a esta pregunta? Con la gran mentira de los estudiantes.
- Es que... el profe me tiene manía.

domingo, 25 de noviembre de 2007

SALIMOS EN LA TELE


En la anterior entrada que escribí, os conté que en el barrio hubo una boda vasca. Pues parece que ha gustado y que ha tenido mucho éxito porque ha salido un reportaje sobre la boda vasca en la tele. ¡Qué importante es mi barrio!
El canal de Tele Durango es el que se ha interesado y ha querido mostrarnos en la televisión. ( Yo también me incluyo porque también formé parte del teatro, que hay que contároslo todo ).
Al programa llevaron de invitada a Alicia, la directora de una academia de baile que organizó todo.
El reportaje ya ha salido en la tele varias veces este fin de semana y han aparecido imágenes muy bonitas de la boda. (Será casualidad o que yo iba muy guapa, pero yo he salido bastante).No sólo salieron imágenes de la boda sino también de el Belén Viviente que Alicia orgaziza todos los años por Navidad y de varios viajes que hizó con sus alumnas de baile a distintos lugares como Cádiz o Córdoba.

martes, 20 de noviembre de 2007

BODA VASCA


¿Alguna vez os habeis imaginado una boda en la que no vayais a la peluquería y nisiquiera os compreis ropa? No ¿Verdad? , pues así eran antes las bodas en Euskal Herria.
Este fin de semana hemos tenido el privilegio en el barrio de ver un teatro en el que se representaba una boda vasca y aunque no me gustaría casarme de esa manera, tengo que reconocer que fué muy bonita y original.
Lo que más me llamó la atención fueron los modelitos de los invitados. Estos, iban vestidos con las típicas faldas de "arrantzales", una camisa de cuello alto ( de esas antiguas hasta más no poder) y un pañuelo en la cabeza como llevan hoy en día los "dantzaris". ¡ Ah bueno! Se me olvidaba lo mejor, estos vascos eran muy listos y pensarían: ¡Para qué vamos a llevar tacones si de tanto bailar nos vamos a cansar! Pues todos con alpargatas blancas ( De estas feas de esparto que como andes más de la cuenta se deshacen).
Una cosa muy importante hoy en día en las bodas para los novios, es llegar a la iglesia en un "cochazo", es más, presionamos a alguien de la familia para que se compre uno unos días antes de casarnos. Pues en las bodas vascas, por lo que se preocupaban era por llevar dos bueyes bien fuertes que arrastraran el carro (de madera) de los novios con facilidad y elegancia. En el carro, los padres del novio, colocaban las arras que darían a la novia: sillas de madera, sábanas, taburetes, joyas, mantas... Antes de la ceremonia, los padres de los novios tenían que decir en voz alta la herencia que dejarían a los novios, y cuando todos estaban deacuerdo, por fin se casaban.
En una boda de hoy día, lo normal es que en la iglesia cante un coro o incluso el cura, pero en las bodas vascas eran mas originales, es decir, que era el novio el que tenia que hacer el "ridi". Vamos, que en aquella época, todos los novios cantaban bien ¿no?. Para finalizar la ceremonia, todos se iban a comer al caserío y bailaban bailes típicos como: esku dantza, zazpi dantza... hasta la madrugada.

lunes, 19 de noviembre de 2007

EL FRUTERO SORPRENDIDO


El miércoles pasado era el mercadillo de Matiena. Llevo yendo a vender fruta desde el 86 y jamás me había pasado lo de este último miércoles.
Yo estaba tan tranquilo hasta que llegaron unos rizos junto a una joven y me saludo amablemente. Le respondí de igual manera. Entonces ella dijo “me vas a poner 8 kilos de manzanas”. Al principio me quede un poco sorprendido, pero no quise decir nada por si acaso la chavala se había equivocado y quería rectificar.
Mientras llenaba bolsa tras bolsa me dio para pensar. Pensé que igual era asturiana y que quería hacer sidra, yo no le iba a decir que esas manzanas no eran las idóneas para hacer sidra, pero valiendo el kilo cuatro euros y medio, me iba a solucionar toda la semana, así que opte por el silencio.
Después de una larga media hora me di cuenta de que en el puesto ya no me quedaban más manzanas. Tuve que ir al camión para satisfacer a mi joven cliente. Cuando deje medio vacío el camión volví al puesto y le tendí los 8 kilos de manzanas, las cuales le llenaron el carrito de la compra.